Pero no queremos dejar que la felicidad nos impida criticar lo que consideramos una vergüenza. Y es el abandono al que CajaCanarias ha condenado a su festival de cortos. Si ya llevábamos años en los que este encuentro con la creación ‘local’ apenas se publicitaba, este año se han pasado. Nos enteramos de la proyección un día antes (y no por CajaCanarias). Y encima reducen las jornadas a una sola, en un día entre semana. 33 cortos seguidos. A ver quién aguanta eso. Y encima, desde hace años, ni una triste entrega de premios para dar un gustirrinín al ego…
Pero bueno, que nos quiten lo premiado… Gracias y felicidades a todos los que han hecho posible este premio.

