Bueno, retomemos -qué se creían que iba a ser uno de esos blogs que ponen CONTINUARÁ y nunca más continúan su post(*)-.
Nos sueltan en el hotel. No hay nadie del festival, sólo un par de carteles y la programación en la habitación. Está siendo una mesa redonda en esos mismos momentos y poco queda por delante de la semana de cine que se nos prometía: decidimos ir a cenar esa noche al bufé y esperar a la entrega de premios a la noche siguiente. Mientras tanto, nos lanzamos al noble deporte de ser guiris en Fuerteventura -con degustación de pescado incluido, claro-.
Y así llegamos ya a la noche del sábado, la noche importante, la gala de entrega de premios…
La gala es dinámica y entretenida pese a los discursos de los políticos. Pero hace frío. La temperatura -estamos en el patio de la Casa de los Coroneles, al aire libre- y los nervios hacen una mezcla en mi cuerpo que me lleva al continuo temblique. Yo le hecho la culpa al frío, claro.
De los premios no voy a hablar sino de lo que nos incumbe, las dos categorías en las que estábamos nominados.
El premio a Mejor Actriz no va para nuestra Pape, sino para una tal Susi Sánchez, que no participó en nuestro corto. Luego, buceando en Internet y viendo aquello de posibles conspiraciones nos damos cuenta de que el corto que protagoniza –Yo sólo miro-, que, por cierto, tiene muy buena pinta, está producido por Koldo Zuazua, miembro del jurado que la eligió como mejor actriz. En fin… Tras abrirse el sobre no sé si estoy más decepcionado o aliviado -por aquello de no tener que recoger el premio en nombre de otro- y nos lanzamos a comunicar el primer resultado por SMS al resto de Digital 104. También empiezan a llegar las primeras respuestas digamos ‘molestas’…
El premio a Mejor Cortometraje Canario tarda en llegar. A estas alturas el frío ha seguido creciendo y ya mi cuerpo es un enorme vibrador que se ha vuelto loco… Mientras anuncian los nominados, busco con la mirada a algún otro de los candidatos. No he visto a ninguno de los canarios hasta entonces. Ni rastro de David Cánovas -pa’ uno que conozco-, ni de Mario Iglesias -ejem-, ni siquiera de ese otro director del que no sé nada y que dirigió un corto del que no sé nada… Pero, espera, sí, esa cara es conocida, claro. El sobre se abre y la decepción llega toda de golpe. «El premio a Mejor Cortometraje Canario es para El contatiempo, de David Cánovas. Sale a recogerlo José Amaro, el coguionista-monologuista, y me imagino que estamos en los Goya y la cámara me está pinchando, y yo tengo que aguantar sonrisa de «No pasa nada», mientras este hombre desarrolla su eterno discurso de agradecimiento. En fin… Más SMS y más respuestas indignadas desde Tenerife.

Después, el cóctel -esto no es comida pa’ tanta gente, que diría Jairo- y el momento más vergonzoso de todo el viaje. En fila india, ante una mesa, los ganadores deben recoger el cheque de su premio -que qué les costará darlo junto a la estatuilla, digo yo-. Uno de ellos, incluso, no está en la lista que consulta la que hace unos minutos era presentadora de la gala y ahora se ha puesto la cara de funcionaria de ventanilla. La cara del pobre pibe es un número.
Nosotros, como no hemos ganado nada, vamos por otra puerta, pero también hacemos cola. Vamos a cobrar nuestra «compensación de viaje», que para nosotros consiste en un cheque con la increíble cantidad de 40 euros que, por cierto, aún no he cobrado -me acabo de dar cuenta ahora-. No entendemos muy bien como un festival al que patrocina üna aerolínea canaria, no dispone de billetes gratis para los invitados, aunque sea para los de las Islas. Que para algo nos llaman «invitados»…
Nuestro rápido viaje a Fuerteventura acaba con elogios hacia nuestro corto, pero de esos que suenan insidiosos. «A mí me gustó mucho el corto y la interpretación de la piba», «¿No se irán decepcionados por no haber tenido premio, no?», «Son muchos cortos y alguno se tiene que ir de vacío…», «¿Ustedes no se llevan nada?», «¿Se van tristes?»… pues ¡Sí! ¡Qué demonios! Nos vamos tristes y decepcionados. ¡Basta ya de fingir! Ah, y si nos llevamos algo, nos llevamos un queso, qué coño, que de Fuerteventura si hay algo que no falla es el queso.
Lo que más nos decepciona no es que otros hayan ganado el que podía ser nuestro premio -eso ya depende de gustos-, sino que hemos asistido una vez más a un hecho constatable: los que hacemos cortos, especialmente si somos canarios, seguimos siendo tratados como ganado… Ay, qué distinto hubiese sido todo si hubiéramos ido a una convención de pintores o de artistas multimedia. Seguro que a un pintor canario no le habrían dado un diploma/folio por participar -que es lo importante, no lo olvidemos- así, a pelo, mientras que al resto le daban un sobre para que su diploma/folio no se les arrugara. Igual pensaron que nuestro viaje de vuelta era más corto. Sí será eso. En cualquier caso y releyendo este post que llega a su fin mucho me temo que Digital 104 no va a mandarme de nuevo como representante a un festival. Qué le vamos a hacer. Que me quiten lo bailado (y lo comido)
FIN
(*) Guiño en memoria del ya desaparecido blog de Emilio y su post del Festival de Cine de Las Palmas de 2008. Nosotros esperábamos que nos nombrara en una segunda parte con la programación que nunca llegó.
Domingo J. González
