1. Da gusto volver y pasear por las calles de Las Palmas de Gran Canaria, y más con el ambientillo del Festival.
2. El cine está muy vivo, no sé si más vivo que nunca, pero desde luego no está muerto, como se empeñan en decir algunos. Sólo pude ver 7 películas, todas propuestas interesantes, algunas muy buenas, y mucho público, la sala llena en casi todas las sesiones y algunos días colas largísimas para sacar la entrada.
3. Se nota la crisis: menos publicidad, menos “famosos”, menos periodistas, menos marchandasing, menos color, menos carpas, menos tamaño, cero Euroforum… Se nota la crisis, sí, pero afortunadamente la mayoría en detalles superfluos del Festival.
4. Altísimo el nivel del cine canario este año. Creo que, ahora sí, una alta proporción de cortos canarios se sitúan a un buen nivel en el contexto internacional. Parece que ya, por fin, se notan los frutos de la revolución del cine digital: se ha pasado la fase de la cámara como juguete, y se ha llegado la fase de la cámara como mirada.
5. Emociones positivas al proyectar nuestro trabajo en el Festival: orgullo y satisfacción. Pero también nervios, ansiedad, crítica, debate, «tenía que haber…», expectativas…

Jairo López
